Reflexión con la Verdad.
¿Y que es la Libertad?
Es, el profundo sentido acuariano, la posibilidad real de optar por cumplir o no cumplir la tarea para la que se nació. Eso es lo que da sentido a la vida.
Se ha creado una humanidad y cada cierto tiempo, en la medida que sus integrantes se desvían demasiado de la ruta, la divinidad interviene aplicando correctivos y haciendo cambios, pero manteniendo la esencia. Según estas tradiciones, hay dos momentos claves para hacer balances y definir los cambios; el primero se refiere al corto plazo y el segundo al largo. El corto plazo es cada cambio de era; es decir, aproximadamente cada dos mil años. El segundo es el zodiaco completo, que llega cada veintiséis mil años; es decir dar una vuelta completa al Zodiaco.
Tales “balances” traen como resultado intervenciones que ayudan a la humanidad en su cometido, ya sea con perfeccionamientos biológicos, culturales, tecnológicos o espirituales.
Y no sólo eso, sino que con cada era, la divinidad envía a algunos de sus mas cercanos para que intervengan. Ellos son conocidos como “avatares”; es decir; enviados circunstanciales que pueden ser personas individuales o grupos humanos que reorientan las acciones de las sociedades.
Hay evolución e Invertención, creación e intervención, creación y evolución. Esa evolución está marcada por diseños y metas que permanecen ocultos para la mayoría, pero hay quienes, con estudio y preparación espiritual, pueden acceder y saber. Ese proceso tiene un ritmo constante, que sólo es percibido distinto cuando es el momento del tránsito, pues se juntan la energía de lo que se va, de lo que permanece y de lo que llega. Eso hace aparecer un torbellino. Es lo que estamos viviendo desde comienzos del siglo XX y hasta nuestros días: el tránsito de Piscis y Acuario.
Esto nos hará experimentar muchas cosas nuevas, entre otras la apariencia de velocidad de los procesos. Y con la velocidad, también la precariedad de la materia y la validez de la espiritualidad.
Vivimos el avance hacia el mundo acuariano en contraposición con un mundo pisciano que se resiste a partir. Este es el conflicto en que estamos. Desde la era de la resignación y del dolor. Desde la era del sacrificio, desde la era que conecta con la totalidad de las emociones del inconsciente colectivo y que desgarra con el tema del pecado y las culpas, hacia la era de la espiritualidad, del conocimiento, de la trascendencia, de las comunicaciones, del pensamiento. De la libertad.
La época de tránsito requiere de valentía e inteligencia, para rebelarse contra las idea
y sistemas envejecidos. Si la era de Piscis, la era cristiana, nos ha enseñado que todos somos iguales antes Dios, el reino de Acuario nos dice que él también él nos hizo únicos en nuestra individualidad, cada uno de nosotros infinitamente original, divinamente libre para pensar y sentir. Reconocer que somos únicos y también iguales ante Dios, ya es en sí una liberación. La libertad de Acuario exige unidad y diversidad. Unidad en el sentido de colaborar con los otros; diversidad con visión de totalidad, respeto y espíritu de integración.
¿Qué es Acuario?
Hemos sostenido que la era de Acuario es la que empieza. Necesitamos saber hacia donde vamos.En relación con los humanos, Acuario es el sistema nervioso; es decir, la red que permite que el cuerpo humano funcione como tal.
La energía de Acuario nos impulsa a romper con lo que nos detiene o nos frena ante nuestra libertad. Tiempo para ir con Internet mas allá de la aduana. Por que cada día hay una idea nueva, una propuesta diferente, un acto inicial que nos lleva a mirar un poco mas allá.
Acuario nos dice que nada permanece más que un breve instante, ya que una idea la sucede a la otra y así se va avanzando hacia una trascendencia que cada vez se percibe más grande. Por que la primera idea no desaparece, sino que se suma, formando una masa que lo contiene todo, aunque no se vea. Acuario será el que recoja el desafío de que, mientras más sabes y descubres, mientras más inventas y conoces, sabes que lo que está por conocerse es mayor y que el pensamiento no tiene límites.
Acuario es un tiempo de cambios. Por eso se dice que es un signo revolucionario: con la mirada siempre más adelante y propuestas de cambios que afectan a toda la estructura. Choca con las tradiciones y afecta la seguridad del orden establecido. El avance de Acuario conlleva riesgo. Pero no es una revolución en sí misma acelerada, sino que produce la sensación de aceleración constante, aunque los cambios sean largos y profundos.
Para los que defienden el orden anterior, “desorden establecido” lo llamó el filósofo cristiano Emmanuel Mounier por los años 1940, los acuarianos serán vistos como anarquistas y pasarán mucho tiempo en la marginalidad. Hasta que las ideas salgan del desván donde fueron escondidas por el discípulo asustado o por el luchador que no se atrevió, para volver a situarlas en el lugar que lea corresponde, que no es otro que el viento que desarmará la rigidez y aventurará órdenes nuevos. Y novedosos. Y eso ya comenzó a pasar en los años sesenta, tuvo retrocesos, pero sigue avanzando.
La astróloga Marilú Silva Montes comparaba al sujeto acuariano con un aviador, un astronauta, un ser que despega los pies del suelo para conocer la fuerza del aire, del viento, del cosmos.
La era se inicia en 1948, hubo anticipos desde el siglo XIX, pero la primera clara y rotunda anticipación de Acuario, fue en los años sesenta con los vuelos espaciales y el desborde de los colores. Y de las revoluciones. Y de las comunicaciones. Acuario es un idealista, es el que cree que las utopías pueden llegar a ser realidad. La inventa, las diseña, las relata.
Acuario es el tiempo de la resurrección. Ha llegado el tiempo de vivir de otra manera, con otro grado de respeto, apostando a la vida y no a la muerte. Deberemos marcar énfasis en lo que nosotros podemos hacer por la vida, por la creación, por los nuevos espacios, y no en el hecho de morir, de sufrir.
En el tiempo de Acuario apostaremos por la felicidad, la trascendencia, la verdad, la comunicación plena. Como humanos: No sólo como espíritu, sino con un cuerpo, por supuesto. Es el tiempo de la valoración de lo espiritual y de recordar que si hemos dado importancia al cuerpo es para llegar a la trascendencia, por lo que ahora debemos poner énfasis en el espíritu para llegar al cuerpo. ES COMO EN EL AMOR:
TE TOCO Y TE AMO O, AHORA, TE AMO Y TE TOCO.
Jaime Hales.
Renacer.
Abogado, Poeta, Narrador y Ensayista.
L.S.G
Sciencenergy,